La catedral de la Almudena tardó ciento diez años en construirse y cambió tres veces de estilo por el camino. Su aspecto actual es el resultado de una discusión política, no estética.
Arquitectura
La fachada que Madrid nunca terminó
La catedral de la Almudena tardó ciento diez años en construirse y cambió tres veces de estilo por el camino. Su aspecto actual es el resultado de una discusión política, no estética.
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